25 de noviembre 2012 – el destino ‘speechless’

Después de veinte horas de vuelo, llego a Budapest, mi destino final. Mi celular no sirve porque Telcel no tiene una conexión firme con –una gran variedad– compañías de telefonía europeas. Intento llamar por teléfono fijo y no logro entender algo. Busco mi maleta y salgo. Encuentro a tres chicas de AIESEC KVIF esperándome. ¿Qué haces cuando conoces a alguien nuevo? ¡Hi! Das un beso y continúas. Después de un par de días me percaté que debes dar DOS besos, no uno. Llego a la casa donde iba a dormir mientras empezaba mi práctica. Sonidos extraños, no lograba distinguir algo. Pasaban mil ideas por mi cabeza… ¿y si…? Cabe resaltar que yo no conocía a alguien y me aventuré, confié en mi suerte, a llegar a una casa ajena. Después de un baño, nos dimos a la tarea de salir a visitar la ciudad de Budapest. HERMOSA. Speechless! Debo decir que es una de las ciudades que tiene la capacidad de maravillar tanto al niño de 5 años como al anciano de 80.

Hősök tere

Hősök tere

Castle

Castle

Hungarian Jewish WWII Memorial

Hungarian Jewish WWII Memorial

Museum - Cezanne

Museum – Cézanne

Danube river

Danube river

The city

The city

Hungarian Parliament

Hungarian Parliament

Széchenyi Chain Bridge

Széchenyi Chain Bridge

Széchenyi Chain Bridge

¿Sabes? Huele distinto. El Distrito Federal tiene colores, aromas y ruidos peculiares; Berlín, Praga, Nueva York, Viena y Múnich también pero ninguna es igual a la otra y he ahí su capacidad de sorprender. Budapest huele a pan. Sí, huele a mantequilla y a panadería; el metro, las calles, el tranvía. Es por eso que es reconocida por tener una de las mejores reposterías/bizcocherías. Evidentemente, como todo el tiempo y me adapté a una de los hábitos que tienen: untar mantequilla en cualquier cosa.

Después de un par de días, me trasladé a Biatorbágy, suburbio cercano a Budapest. Tiene una oficina de correo postal –Posta–, una iglesia, una estación de tren, poco más de 3 mil habitantes y un pequeño mercadillo. En efecto, es totalmente distinto vivir en los suburbios que en la gran Budapest. Estoy con una familia húngara que me ha recibido como nunca lo hubiera imaginado. Causa sensación mi procedencia: ¿México? ¿Qué saben de México? ¿Por qué Hungría? Parecería una entrevista laboral. Es una familia INCREÍBLE a la que debo agradecerle la hospitalidad, apoyo y cariño brindado. Debo reconocer que no es lo mismo vivir en un dormitorio estudiantil que con una familia húngara; la experiencia es totalmente distinta. A mi parecer, más reconfortante la segunda.

Biatorbágy

Biatorbágy

Biatorbágy

Biatorbágy

Snowy day at Biatorbágy

Snowy day at Biatorbágy

Después de establecerme acá –Biatorbágy–, me di a la tarea de ser maestra de inglés. En mi caso, dado que los niños son muy pequeños, es complicado ser una maestra formal. Oficialmente trabajo como maestra de inglés en un Óvoda o kindergarten. ¿Te acuerdas del tuyo? Por lo menos yo tengo recuerdos muy distintos. Es necesario modificar la definición; no es kinder sino guardería. Los niños duermen, comen y juegan. Depende de su estado de ánimo y condición para poder llevar a cabo actividades didácticas. Mi plan semanal no sirvió de mucho.

Casi todos los días voy a Budapest, por qué no si sólo son 22 km de distancia. Quiero recalcar que la educación peatonal es algo envidiable. En el metro, tranvía, camión, tren o trolebús, primero dejas salir y una vez finalizado, entras. NO te encimas ni corres para apartar el lugar; ring your bells? 

Children's Railway

Children’s Railway

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2 thoughts on “25 de noviembre 2012 – el destino ‘speechless’

  1. No puedo esperar a seguir leyendo y compartir de cierto modo contigo una de las experiencias más enriquecedoras. Lo narras y es como si lo viviera.

    Lo del metro es TAAAAN cierto que no pude evitar reír al recordar la primera vez que me aventé creyendo que no lograría pasar LOL. Ringing any bells? Fue todo un campanario!!!

    Y las fotos… qué te puedo decir… son HERMOSAS. Incluso a veces no puedes creer que en verdad haya lugares así.

    Gracias por compartir 🙂

    • ¡Gracias por leer! Hahahaha! Un campanario, ¿qué no?

      Gracias, gracias, gracias y más gracias por escribir y tomarte el tiempo de vivir junto conmigo.

      🙂 🙂 Sigue leyendo 🙂 Espero compartamos muchas cosas juntas.

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