Sziastok és Köszönjük, Magyarország!

Vivo con una familia húngara: wanna be húngara

En algún momento sentí que conocía ya la ciudad, era parte de ella; el idioma, no me causó conflicto alguno. No sé si era el interés por experimentar algo distinto o porque en realidad nosotros y ellos no somos tan diferentes. El dinero me rendía mucho más de lo que debería; un conflicto: comía todo el tiempo. Exceptuando el jet lag, no sufrí en absoluto algún tipo de homesickness o cultural shock.

Algo que en realidad mantenía confundida a mi cabeza era el uso de cinco idiomas al mismo tiempo. El primer día encontré chicos que hablaban alemán, otros inglés, muchos otros poco inglés, algunos español y un par francés e italiano. ¡Ay pero qué presunción! ¡En absoluto! Mi cabeza se mantenía en tal confusión que no lograba mantener una conversación lineal; es decir, confundía palabras, inventaba otras mientras intentaba aprender lo básico de húngaro. Sólo fue cuestión de unas semanas. He de resaltar que en algún punto logré entender conversaciones; ellos hablaban en húngaro y yo respondía en inglés. Peculiar, ¿no? Trataba de encontrar sentido en ese idioma tan extraño y difícil. Quizás las expresiones faciales y la kinesia me ayudaron a entrar al juego húngaro. En verdad, no soy espía, no hablo húngaro. Simplemente encontré relación con el español y en algunos casos con el alemán. ¡Oh! Casi lo olvido, debo quitarme los zapatos antes de entrar a algún hogar, colegio, recinto, etc. Poco después comprendí porqué: la nieve, el polvo y la calle no son buena mezcla si quieres mantener un lugar limpio.

Oh! White snow

Oh! White snow

Una de las intenciones de viajar en Navidad era porque tenía gran interés en saber los festejos decembrinos en otros países. No sé si es por mi host family pero la celebración fue corta, reconfortante pero distinta. Esperaba luces, un gran árbol de navidad, regalos aquí y por allá; en fin. Debo aceptar que tuve una gran Navidad pero muy diferente a lo que esperaba. Buscaba los paisajes citadinos llenos de luces, música navideña y, por fin, una blanca Navidad. En efecto, la Navidad fue blanca pero la ciudad careció de brillos, adornos y motivos típicos de esta celebración. Al parecer, no están influenciados por la mercadotecnia estacional proveniente de Estados Unidos. Aún se mantienen fieles en sus creencias y tradiciones. Es un momento familiar y así se mantendrá durante muchos años más. Fuera de West End, los días en Budapest eran como enero o noviembre.

Sparkling tram

Sparkling tram

Los niños no esperan a Santa Claus el 24 de diciembre sino a Mikulás* el 6. Es toda una tradición ya que se regalan chocolates, dulces, galletas y los niños ponen sus botas de tela –hechas por ellos mismos– para recibir los regalos. Cada día hacen una manualidad diferente que tiene dos objetivos: adornar el hogar y seguir con la tradición religiosa del nacimiento y llegada de Mikulás. En los colegios y jardines de niños, o en su defecto guarderías, los niños esperan sentados la llegada de Mikulás. Una vez que está ahí, cada uno pasa al frente a cantarle una canción particular húngara. Posteriormente, recibe su regalo y regresa a su lugar. Claro, esta es una experiencia particular, sin embargo, comenté con otros trainees y se lleva a cabo el mismo ritual.

*Mikulas – pronunciése Mii-ku-lash

with Mikulás

with Mikulás

Lovely host family & a Xmas tree

Lovely host family & a Xmas tree

Christmas market

Christmas market

Sin más… Por ahora, lo único que puedo decir es Sziastok –adiós a todos– y Köszönjük, Magyarország! –Gracias Hungría–

Hősök tere

Hősök tere

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