De Cukraszda a la realidad

En el afán por revivir aquellos días nevados donde el Sziastok y jó napot tenían lugar, me di a la tarea de buscar un espacio que despertara mis sueños que parecían ya tan lejanos.

Busqué en diversos medios dónde podría saborear, de nuevo, pastelillos embarrados con mantequilla, quizás un lángos sencillo o un poco de paprika con carne. Google me llevó directamente al Café Budapest Cukraszda. Resulta que antes de decidirme por este lugar llevé a cabo un poco de investigación para saber el qué y cómo del restaurante. El Café Budapest pertenece a Gabriela Biringer, mexicana de nacimiento, húngara por los veranos, el lugar pretende revivir la posguerra y busca inyectar lo familiar.

Conclusión: fui.

Se encuentra dentro de la concept store Common People. Para encontrarlo subí escaleras y al fondo a la derecha. Ahí, lo vi. Parecía que después de un año, recordaría mis aventuras.

El lugar es pequeño; algunas mesas y son muchas. El estilo vintage/retro/hipster abunda. Al entrar tuve una sensación de desconcierto. ¡Ubícate! Un pequeño café en Emilio Castelar no significa que pretendamos representar al país de Europa Central. En efecto, me quedé desilusionada.

Fotografías “antiguas” –lo lamento, vintage–, porcelana húngara hecha en China y el fondo con música latina provocó un tremendo cultural shock. La vista al Parque Lincoln ha salvado mi visita. La terraza es un lugar sutil, cursi y solitario.

¿Y la comida? Bien; así, bien. Pay de limón, Sacher*, galletas, café, té, strudel de manzana y quiché. No quisiera predisponerte, el Café Budapest es un lugar lindo pero de magyar no tiene absolutamente algo. Fail!

*Sacher – pronúnciese “Sajer (zɑxər)”

Adiós a mi lángos y panecillo embadurnado con mantequilla; y ni pensar en un Kürtőskalács. El pay de limón tiene un sabor penetrante, sin embargo, es de Romandía. La ligera Sachertorte satisfizo mi ingesta de chocolate pero es típica de Austria.

La verdadera experiencia: el té. Leticia Sáenz, tea sommelier mexicana, selecciona diversas hojas y frutos, las mezcla en tubos de ensayo y los comercializa –únicamente– a esta Cukraszda -pastelería-. La calidad del té es alta, los sabores son limpios y hay combinaciones que valen la pena probar.

Es un lugar lindo y con gran potencial; yo no lo vendería como “un rincón de Hungría”.

Visítalo en: Emilio Castelar 149 PA, Col. Polanco Reforma. ¿Me cuentas cómo te fue?

Café Budapest Cukraszda - Source: LatinFashionNews

Café Budapest Cukraszda – Source: LatinFashionNews

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