En la ruta de mi Kopi Luwak

Solía ser una ferviente consumidora del té* –aún lo soy–, dados los principios activos benéficos para el cuerpo. Sin embargo, hace ya unos meses comencé la ingesta de cafeína.

*Pronto hablaré sobre mis miércoles de té.

Colombiano, mexicano y hasta turco, mis papilas gustativas se han dilatado con compuestos químicos. Puedo sospechar, ahora los antioxidantes, niacina, tiamina, potasio, magnesio, vitamina B5 y B2 han reducido el riesgo de que padezca enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer y Parkinson) y metabólicas (Diabetes Mellitus).

Bien, con base en el principio de probar diversos sabores del estimulante, decidí buscar lugares que ofrecieran una experiencia distinta.

Si bien no he encontrado beber Kopi Luwak**, he logrado visitar rincones con una visión diferente. No soy sibarita ni catadora, sin embargo, aquí plasmo lo que mis sentidos –en conjunto con mi cerebro– perciben.

**El café de civeta es el más caro del mundo ya que ofrece una mezcla de granos arábicos procesados químicamente por las enzimas estomacales de la civeta. Weird, right?

Un lugar… una mezcla en él: Rococó Café Espresso

El lugar me sorprendió. Un viernes por la tarde, salí en busca de una experiencia cafetera totalmente distinta a lo pop (masivo). La fachada es simple, lo dudé por un instante pero –come on! that’s what this is all about– decidí entrar. Futones en la esquina, sillones cerca del ventanal, paredes coloridas, arte de todas los siglos y telas colgantes. En realidad es un clash entre lo vintagehipster, artístico y contemporáneo.

No sabía dónde sentarme. Dentro, el lugar me incitaba a leer a Pérez Galdós; afuera, solo pensar en la nada.

El servicio es hostil pero la carta satisface gustos peculiares. Tiene una baja demanda –espero continúe así para no tener que esperar a que griten mi nombre para recoger mi espresso– y alta oferta de productos de calidad. Aunque no tengan a un chef de renombre o el distintivo “H”, sí cumplen con los estándares del Coffee Quality Institute.

Poseen maquinaria específica para transformar los granos, traídos de diversos estados de la República, en estimulante líquido con aroma, sabor y cuerpo. Tienen varias especialidades, entre ellas, el café en sifón japonés.

Sifón Source: Rococó Café Espresso

Sifón Source: Rococó Café Espresso

With a mood like this...

With a mood like this…

Amargo, obscuro y penetrante. 

Mientras esperaba sentada, el aroma de la Condesa se mezclaba con las ganas de satisfacer mi ingesta de azúcares y carbohidratos. Probé dos: pastel de quesos con chispas de chocolate y moras y cuernito con mermelada de manzana. No lo compliques, con el cuernito basta.

Con el cuernito... enough!

Con el cuernito… enough!

Delicious

Delicious

Llegó el café en el sifón. Debo confesar, me apantalló el “espectáculo”. Entré de nuevo a mis clases de química, sólo que ahora el café estaba en punto de ebullición dentro de un matraz de bola.

Te anticipo, tienen normas. Cierran a las 22:00, en punto; como relojito suizo. Remember! Estás ahí porque quieres beber café mientras te sientas en el sillón antiguo. Easy, easy. A mí, me gustó en demasía.

Rococó: “The best coffee for the best people”. Footnote: great coffee… the best people? Kiddin’ me.

Love is called coffee

Love is called coffee

Visítalo y me cuentas si sufres de insomnio. By the way… tienen capacitación para baristas/catadores y cuentan con muestras de arte.

Encuéntralo en Juan de la Barrera, esquina parque España. Condesa.

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