Entre la lengua de Shakespeare, la fonética de Goethe y los acordes de Shostakovich

He estado escribiendo este post desde hace 365 días y la inspiración va y viene. Las actividades, tareas, deberes y necesidades saturan mi día.
Hace unas horas, mi mente no lo creía y mis ojos no lograban conciliar el sueño… Estaba por huir, correr y volar.
Esta vez, no es una crítica culinaria o una recomendación artística sino todo lo contrario; es una introspección a la vida (de la cual sigo sin saber algo). Probablemente, mis palabras no tengan sentido, sin embargo, continuaré. He logrado entender algunas cosas y “desentender” otras y estoy completamente segura que no seré la siguiente Freud o Dostoyevski del mundo sino de mi vida.

Bien… Un avance: este post pretende ser un tanto largo y tedioso. Quizás narcisista y egoísta; en fin, es un monólogo. Feel free to go through it or close it as soon as you notice its length.* Por cierto, ponte cómodo y asegúrate de tener una taza de café next to you.
Muy seguramente, la calidad de mi redacción ha decaído notablemente; en caso de ser así, lector: una disculpa. La mejor excusa de todas: mis sentimientos los expresó en la lengua de Shakespeare, mientras que mi vida se rige bajo la fonética ‘Goethiana’ y mis oídos se adaptan a los acordes de Shostakovich.
Comencemos…

¡Quiero leer más!

No gasto en internet pero sí en queso

Pareciera que pasó ya mucho tiempo desde que llegué a la tierra de Lenin pero tengo tan solo 8 días aquí. Mi cabeza está manejando grandes cantidades de información y, aparentemente, está logrando decodificarla en mensajes entendibles. Cuando preparaba mi viaje para Rusia, tenía en mente factores como el idioma, clima y horas de diferencia, sin embargo, atravesaba por situaciones burocráticas. A pesar de tener la información, debo aceptar que los primeros dos días me resultaron eternos. Si bien logré “matar” el jetlag durante el larguísimo vuelo, encontrarme sola en un lugar totalmente desconocido a lo mío ocasionó una pequeña catarsis en mí.

¡Quiero leer más!

De lágrimas de mar y mi primera vez…

Recientemente tuve mi primera vez. ¡Sí! Fue impresionante estar “en contacto” con ellos. He visto fotografías y películas donde hacen papeles protagónicos o antagónicos y honestamente, en vivo son mucho mejor. Es la primera vez que entro a un acuario. ¡¿Qué?! ¡Sacrilegio! Pues resulta que no crecí con el apego a la vida animal… just like that, not a big deal.

¡Quiero leer más!

‘ire marchantita, se lo dejo bara

Mercado
m. Sitio público destinado permanentemente, o en días señalados, para vender, comprar o permutar bienes o servicios. (RAE, 2014)

El mercado es un concepto tradicional del hombre y me atrevería a decir que México lo ha acuñado como “suyo”. Desde épocas remotas, los individuos se han concentrado en lugares específicos para llevar a cabo transacciones: compra-venta de bienes (en algunos casos, servicios).

¡Quiero leer más!